Cigüita...
En el constante andar que tienen mis pensamientos, en el trayecto hacia el descubrimiento del sentido de la vida y cómo puedo descubrir la presencia de Dios a diario y percibir su acción en mi interior, acontecen cosas sorprendentes, cuya principal característica es la sencillez.
Hoy quiero hablarte sobre una cigüita. Así como lo oyes: una cigüita, que un día por error entró al área de comida de un supermercado de la Lope de Vega, hace ya unos tres meses; ha intentado salir, pero no lo ha logrado.
Me cuenta una de las cajeras que uno de los empleados del departamento ha intentado atraparle en múltiples ocasiones, por todos los medios humanamente posibles; pero al no lograrlo él y los demás empleados y todo el supermercado se han dado cuenta que esta cigüita debe ser libre y que se siente muy a gusto en su “nuevo hogar”.
Se la pasa moviéndose desde el área del comedor hacia las escaleras, por donde entra el sol. Se posa sobre las sillas y sobre las lámparas. “Los empleados le colocaron sobre los refrigeradores alimento y agua”, me explicó la cajera.
Aprendí que quizás Dios quiere que seamos verdaderamente libres. Que seamos como esas avecillas traviesas que vuelan y miran de un lado a otro constantemente. Que aprendamos a descubrir los lugares por donde pasamos. Que no nos dejemos atrapar, sino que enamoremos a los que nos rodean.

Comentarios
Publicar un comentario