Cuando Hayas Vuelto
En la
última cena con sus apóstoles, Jesús dice a Pedro: "¡Simón, Simón! Mira que Satanás
ha pedido permiso para sacudirlos a ustedes como trigo que se limpia; pero yo
he rogado por ti, para que tu fe no se venga abajo. Y TÚ, CUANDO HAYAS VUELTO, TENDRÁS QUE FORTALECER A TUS HERMANOS" (Lc. 22,31-32).
Una tarea muy importante, que no ha
podido encomendar a cualquiera.
Pero lo
interesante es que luego de la respuesta de Pedro, quien dice estar dispuesto a
ir hasta la muerte con Jesús, a sólo UN VERSÍCULO de su encomienda, se le da la
sentencia: Me negarás tres veces antes del amanecer... ¿Qué clase
de juego es este? Diría Pedro, ¿Soy yo quien te negaré, cuando me acabas de
pedir fortaleza para mis hermanos en los tiempos difíciles? Con todo respeto,
Maesto, ¿No te habrás equivocado de nombre?
Es difícil
entender que Jesús, aún sabiendo que Pedro iba a negarlo, hiciera de él la fortaleza que necesitarían sus hermanos para
llevar el mensaje de salvación. Jesús
conocía el corazón de Pedro, al igual que conoce el corazón de todos nosotros. Conocía su
condición de pecador (nuestra condición
de pecadores), pero lo más importante es que Él también sabía que ahí no terminaba su historia.
Había
visto cómo, luego de su partida, Pedro curaba enfermos con su sombra; cómo
predicaba sus enseñanzas y edificaba la iglesia que hasta hoy se mantiene viva. Había estado en su
futuro y sabía que Pedro llegaría hasta la muerte por defender el nombre que
ahora negaba.
Pedro no lo
sabía, no entendía nada de aquello y después de haber negado a Jesús y
encontrarse su mirada, lloró amargamente, sintiéndose indigno de todo lo que había
recibido.
Era un buen
momento para recordar las palabras de Jesús en aquella cena: “Y tú, cuando
hayas vuelto, tendrás que fortalecer a tus hermanos”. Cuando hayas vuelto,
Pedro. ¿Ahora lo entiendes? Cuando hayas regresado arrepentido, con el corazón
quebrado, serás lo que te he dicho.
A Jesús no le interesa condenarte, sino salvarte. Él espera impaciente a que vuelvas a su encuentro, aun cuando lo hayas ofendido. Si entendiéramos esto un poco más podríamos vivir la vida que Dios planeó para nosotros y nuestra historia, como la de Pedro, sería muy diferente.


DIOS K palabras han llegado a mi vida en estos momentos
ResponderEliminarEs genial.. cómo Dios nos espera! Y como el hijo pródigo corre a nuestro encuentro!
ResponderEliminar